EL SUEÑO COMO SENTIDO DE LA VIDA
* Por Nicomedes Naranjo
A la vista del título de este breve artículo, es probable que más de uno haya pensado que el verdadero sentido de la vida se alcanza consiguiendo dormir muy bien y durante mucho tiempo.
Sin embargo, esta impresión cambiaría inmediatamente si hiciera esta pregunta: ¿Cuál es tu gran sueño?, o lo que es lo mismo: ¿A dónde quieres llegar? ¿Qué deseas conseguir? ¿Cuál es tu proyecto?
Conocer la respuesta es vital. No hay nada peor que despertarse por la mañana y no tener una actividad que te espere, alguien que necesita tu presencia, algo que te haga sentir necesario e importante.
¿Cómo podemos llegar a saber qué es lo que queremos conseguir?
Es importante que sigamos una secuencia, donde el primero de los pasos es:
SER CREATIVOS.- Para después de analizar cómo estamos en algunas áreas, poder idear sueños, imaginar futuros.
Estas áreas son: Lo personal, lo sentimental, lo familiar, lo social, lo laboral, lo académico, lo espiritual... Dónde estamos y hacia dónde nos dirigimos.
Hasta aquí, sólo hemos visto el presente. A partir de estos datos del presente, tendremos que crear, imaginar alternativas a nuestro presente que nos conduzcan a un mejor futuro.
DECIDIR.- es el paso siguiente a la Creatividad.
Una vez en nuestro conocimiento las distintas alternativas posibles, la tarea ahora es decidirnos por la que consideremos mejor, por la que nos produzca mayor felicidad. Al fin y al cabo, la felicidad es lo que andamos buscando desde que nacemos. Es evidente, que sin impedir la felicidad de los otros ni a costa de ellos.
Y ahora, soñar, soñar una y mil veces con esa meta, visualizarla, como si ya la hubiéramos conseguido.
Para unos, será fundar una gran empresa, para otros, descubrir en su investigación cómo combatir una grave enfermedad, otros quizá opten por entregar generosamente su tiempo y su saber a los demás, para un futbolista puede ser hacer un gol histórico que dé gloria a su equipo, otros encontrarán su pleno sentido de la vida, entregando la suya en beneficio de sus semejantes.
Cada uno deberá fijarse la meta con la que soñar, porque es la mejor manera de vivir con entusiasmo e ilusión.
ACTUAR.- será ahora el próximo paso. Sin la ACCIÓN, todo será un sueño, pero no un sueño hecho realidad. Recordar la frase que reza, “El mundo es de Dios pero se lo alquila a los valientes”.
Actuar sí, pero de acuerdo con un plan, donde no hayamos escatimado esfuerzo en conocer con toda claridad, no sólo dónde estamos y a dónde queremos llegar, sino otras cosas, como, de qué medios disponemos, son alcanzables nuestras metas, cuáles serán los obstáculos con los que nos encontraremos y cómo los vamos a superar, cuánto nos costará realizar el proyecto, en qué nos apoyaremos para avanzar, quiénes nos acompañarán en el camino. etc.
RESPONSABILIZARSE.- será el cuarto y último paso.
Si no actuamos de manera responsable y comprometida, nuestro proyecto puede fracasar.
Hemos visto cuál era nuestro presente, nuestra situación real, tenemos claro qué queremos conseguir, cuál es, al fin, nuestro sueño. Y algunas cosas más debemos tener en cuenta. Veamos:
Tomar decisiones nuevas desterrando las viejas.- Se dice que aprender nuevas formas de actuar es difícil, pero lo realmente difícil es quitarse de encima las viejas formas de pensar, y es que habitualmente nos enfrentamos a las circunstancias con el prisma viejo, con el de siempre, con el que ya sabemos que no nos ha funcionado. De este modo no se pone en marcha nuestra creatividad para producir acciones renovadas acordes al presente.
Considerarse uno mismo la persona más importante del proyecto.- Todo el proyecto, y por tanto, conseguir la meta, depende de ti, dedica a ello cada minuto de tu vida. Considera a tu proyecto, como TU proyecto, no como el proyecto. Por lo que el sentido de pertenencia, de integración con el mismo proyecto, es muy importante.
Aprovechar cada minuto puede ser vital.- ¿Qué puedes hacer ahora para organizar tus ideas, para conseguir algo agradable, para agradar a quien tienes a tu lado... Una jugada de baloncesto puede desarrollarse en un segundo y esa canasta puede dar el éxito a un equipo. No aprovechar ese segundo puede significar un fracaso.
Pero de los fracasos hay que aprender.- Cuando tenemos éxito, quizá nos emborrachamos con él y nos olvidamos de idear nuevas cosas para avanzar, para construir. Cuando fracasamos, tenemos una llamada de atención seria que nos estimula al análisis, a qué hacer para evitar otros fracasos y encontrar otros caminos.
Por lo tanto, el error es la escuela de la que debemos aprender, en lugar de considerarlo sólo como un fracaso.
El sentido del humor nos ayudará a desdramatizar las cosas, a centrarnos en lo importante y a no complicarlos con lo secundario.
¿Qué papel desempeña el afecto? Es muy importante el afecto, en realidad, muy pocos cambios serían posibles si no es porque sentimos afecto, al proyecto y a las personas que nos acompañan en él. Tenemos que estar por otra parte, seducidos, enamorados, apasionados del proyecto, porque en la seducción se producen comunicaciones no verbales, que son la mejor manera de transmitir los sentimientos, las emociones... el entusiasmo.
Y unir al afecto, la confianza, en nosotros y en quienes nos acompañen. Así, si fracasamos, la comprensión y el afecto se hacen imprescindibles, porque es un momento de crisis. Dar confianza, recibir confianza, hace que se persevere una y otra vez hasta la consecución del éxito.
Sepamos, en síntesis, que la presencia de un sueño, de una ilusión, de una meta, de un objetivo, nos proporciona por una parte, conocimiento y logros, por otra, emoción e ilusiones, al final de todo estará el éxito.
He mencionado creatividad, decisión, acción, responsabilidad, compromiso, proyecto, sentido del humor, confianza, comprensión, afecto, perseverancia... y otros valores, que debidamente organizados y puestos al servicio de causas nobles harán que consigamos muy altas cotas de desarrollo personal y de bienestar.
Un atento saludo
Nicomedes Naranjo