INTRODUCCIÓN
A la obra:
“¿Cómo es su familia? ¿Contribuyen usted y su familia a una sociedad mejor?

 

En estos inicios del siglo XXI, cuando una gran parte de la sociedad parece que comienza a ver con toda naturalidad el engaño, el enriquecimiento a toda costa, el incumplimiento de los compromi­sos realizados pública y solemnemente, el aplastamiento del débil por aquellos cuya grandeza aparente en muy pocos casos está dirigida a su apoyo. La intolerancia, incluso entre aquellos que un día decidieron ser lo más importante el uno para el otro, los niños que tienen que compar­tir padre y los padres que tienen que compartir niño, las peleas casi sangrientas entre aquellos que un día se amaron "con todo el alma y para siempre", pero que hoy, por las vicisitu­des de la vida, se han convertido en los mayores enemigos, y combaten por estar unas horas más o unas horas menos con sus hijos como si de trofeos o propiedades personales se tratara, o aquella manutención que un día tuvo que fijar un juez porque ellos no fueron capaces de llegar a un acuerdo, y que ahora parece una cantidad muy grande para uno y muy pequeña para otro...

 

Hoy, cuando los estados de derecho no están -o demuestran no estarlo- capacitados para combatir situa­ciones de angustia, como las que viven miles de familias que tienen entre ellos un adicto a las drogas, cuando la marginación y las desigualda­des son cada vez mayores, cuando las familias no reciben en la mayoría de los casos una información mínima para poder organizar su estructura, y, cuando ya incluso oímos decir: "esto son cosas de la civili­za­ción", parece que no queda ninguna esperanza.

 

En estos momentos, en que proliferan como nunca los incendios intencionados, la tala de árboles indis­criminada, momentos en que cualquier lugar de esparci­miento y descanso en un monte puede ser también un lugar donde se amontonen latas vacías y otras basuras que indican el paso más o menos reciente de este llamado ser humano, y que sin embargo, a veces nos cuesta bastante ver los avances humanís­ticos durante los últimos dos milenios. Lo que ocurre segura­mente, es que se confunde a menudo, avances, con lo técnico, y lo relativo al progreso humano, eso es... otra cosa.

 

Momentos también en que jovenzuelos irresponsables (sólo eso por el momento, con seguridad, potenciales delincuentes después) se divierten dando collejas a los mayores que encuentran a su paso, para después de grabarlo con el móvil colgarlo en la red. Esto, cuando lo que se graba y divulga no es una auténtica paliza a otro jovenzuelo…

 

¿Es a esto  a lo que llamamos civilización?

¿Pensamos que nada de esto tiene que ver con la familia y con la educación que en ella se imparte?

 

Si comparamos la situación actual en lo socio-político, con lo descrito por Platón en el Libro Tercero de "La República o el Estado",  -427-347 a. C.-, nos daremos cuenta de que la evolución humanística, en algunos casos es a la inversa.

 

Decía Platón a Adimanto -hace unos dos mil cuatrocien­tos años-, coincidiendo con la muerte de Pericles (429 a.C.). La peste, en los inicios de la nefasta guerra del Peloponeso (431-404 a.C.). Platón presenció la ruina de su patria, circunstancia que provocaría en él el deseo de un Estado mejor y más justo, como lo revela el siguiente pasaje:

 

      "...nuestros guerreros, libres de toda otra ocupación, deben consagrarse únicamente a conservar y defender la libertad del estado por todos los medios propios a este efecto, no les conviene hacer ni imitar ninguna otra cosa; o si imitan algo, que sea en buena hora lo que puede conducirles a su fin, es decir, el valor, la templanza, la santidad, la grandeza de alma y las demás virtudes; pero que no imiten nada que sea bajo y vergonzoso, no sea que se hagan tales como lo que imitan. ¿No has observado que la imitación, cuando se contrae el hábito desde la juventud, trasciende a las costumbres, se convierte en una segunda naturaleza y poco a poco se toma el tono, el gesto y el carácter de aquellos a quienes se imita?

 

                  Eso sucede comúnmente...".

 

No se trata de una crítica a un sistema concre­to, se trata de una reflexión personal sobre la vida misma, y no la de un país determi­nado, ya que más bien parece ser la "evolución" general.

 

De esta reflexión, me doy perfecta cuenta de que ninguna sociedad es capaz de producir, ni para sí ni para otras, algo que no cultiva, y es claro, que las sociedades actuales cultivan desde hace tiempo aspectos que favorecen la discordia familiar y social. Incluso sin saber por qué, deteriora su entorno a pasos de gigante.

 

Una reflexión más detenida nos lleva a concluir en que es difícil saber si un país es mediocre por los gobernantes que lo dirigen o porque es productor, y por tanto, merecedor de los gobernantes que soporta.

 

¿Cuáles son en estos momentos los valores en los que vivimos?, ¿cuáles son las noticias que llenan los periódi­cos?, ¿cuáles son los programas de la televi­sión que nos tragamos aunque los critiquemos?, ¿a qué noticias se les da más relevan­cia?, ¿qué imágenes son las que vemos en las revis­tas?, ¿ha observado cómo se crean y se destruyen personajes con tanta rapidez que no da tiempo a saber de quiénes se trata? ¿...?.

 

Es probable que un análisis detenido de todo esto, nos indique qué cultivamos, qué leemos, qué vemos, quién dirige lo que vemos y leemos, quién seleccio­na las noticias que se nos presentan, etc. En definitiva, tendremos un poco más claro quien controla nuestros pasos, y ello, muy a pesar de las rebeldías poco fructífe­ras, a veces incluso destructivas, que aparecen en esta misma sociedad.

 

Todo esto ocurre paralelamente al deterioro creciente de la familia, que es sin duda alguna, donde tiene lugar la primera formación, la educación, los modos de hacer, los primeros modelos de comportamien­to, las buenas formas..., sí, ha leído bien, he dicho las buenas formas, las buenas maneras, algo que tal vez le provoque sonrisa-, lo que nos daría una idea aún más clara de dónde estamos situa­dos.

 

Desde mi punto de vista, y esto es lo que trataré de transmi­tir a lo largo de todas las páginas de este libro, se impone la necesidad de recuperar y fortale­cer el concepto de familia, con todo lo que esto conlleva, porque la familia es la célula más importan­te de la sociedad, es en realidad, una sociedad en miniatura, y en la que se prepara a sus miembros para formar parte de la sociedad mayor en la que paulatina­mente van a ir integrándose.

 

¿Cómo contribuimos a preparar a los miembros de nuestra familia para que sean dignos individuos de esa sociedad que quere­mos?

 

Algunas cuestiones a las que trataré de dar respuesta en las páginas que siguen, son las siguien­tes:

 

¿Contribuye usted y su familia a la mejora de esta socie­dad? Si no es así, ¿Por qué la critica y le echa las culpas de todo lo malo que ocurre en su casa y en su vida? -contéstese desde ahora mismo a esta pregunta, no siga adelante- ¿No se da cuenta de que la sociedad está formada por un conjunto de familias y que la suya es una de ellas? Piense que al igual que hay miembros de familias que no contribu­yen al bienestar de éstas, también hay familias cuya aportación a la sociedad no favorece su progreso. ¿Ha pensado alguna vez que la sociedad son los demás y sus familias y que usted y la suya no?

 

Le recomiendo reflexionar sobre ello unos instantes.

 

El paralelismo entre sociedad y familia es innegable. "El hombre, -en palabras de Fromm- debe capaci­tarse para compartir la experiencia y el trabajo, en vez de compartir, en el mejor de los casos, sus beneficios. La sociedad debe organizarse en tal forma que la naturaleza social y amorosa del hombre no esté separada de su existencia social, sino que se una a ella. Si es verdad, que el amor es la única respuesta satisfacto­ria al problema de la existencia humana, entonces, toda sociedad que excluya relativamente, el desarrollo del amor, a la larga perece a causa de su propia contradicción con las necesidades básicas de la naturaleza del hombre. Hablar del amor no es predicar, por la sencilla razón de que significa hablar de la necesidad fundamental y real de todo ser humano. Que esa necesidad haya sido oscurecida no significa que no exista. Analizar la naturaleza del amor es descubrir su ausencia general en el presente y criticar las condi­ciones sociales responsables de esa ausencia. Tener fe en la posibi­lidad del amor como un fenómeno social y no sólo excepcional e individual, es tener una fe racional basada en la comprensión de la naturaleza misma del hombre."

 

¿Dónde se aprende realmente el significado del amor y a poner en práctica este arte sino en la propia familia? Si se trata de una necesidad fundamental y real del ser humano y no sólo como individuo, sino unida a su existencia social, -o sea, pública- ¿No está clara la influencia de su naturaleza amorosa privada en lo que va a ser su vida pública? Dicho de otro modo; ¿Puede esperarse un comportamiento digno en lo público-social del individuo de no llevar el germen de esta dignidad impregnada en su historia desde su infancia?

 

                                      * * * * * *

Si ha llegado hasta aquí, gracias por ello. Acaba Vd. de leer la Introducción a la obra

 

¿CÓMO ES SU FAMILIA? ¿Contribuyen usted y su familia a una sociedad mejor?

 

Obra publicada hace algún tiempo, pero cuya aceptación por parte de los lectores continúa siendo manifiesta como lo indican los frecuentes comentarios que sus lectores me hacen llegar. Aprovecho para decirle que si la lee, agradezco los suyos.

 

Sin duda, el contenido de este trabajo siempre está y estará de rigurosa actualidad, pues de seguro que la educación de los hijos y las variadas circunstancias que ellos viven a lo largo de los años, en alguno o varios momentos de la vida, es lo que más habrá preocupado a sus padres.

 

No sólo es de gran utilidad informativa, sino que su uso es de aplicación imprescindible para el trabajo de grupo sobre los variados aspectos de la educación de los hijos, además de interesantes reflexiones sobre el individuo y las relaciones de pareja.

 

Consta de XXIII Capítulos, cuyos títulos son los que siguen:

 

I EL INDIVIDUO                            

II LA PAREJA

III EL AMOR Y ALGUNAS INTERFEREN­CIAS

IV ZONAS DE DIÁLOGO EN LA PAREJA

V ORIGEN DE LAS CRISIS DE PAREJA

VI LA EDUCACIÓN                         

VII EDUCAS COMO ERES, NO PUEDE SER DE OTRO MODO

VIII FAMILIA Y EDUCACIÓN

IX LOS PREMIOS Y LOS CASTIGOS

X LA VIOLENCIA

XI ALGUNAS NOTAS SOBRE LA TELEVISIÓN

XII ¿QUÉ ES ESO DE LA LIBERTAD Y LA RESPONSABILIDAD?

XIII EL CRECIMIENTO FÍSICO, MENTAL,  AFECTIVO Y ESPIRITUAL

XIV EDUCAR SOBRE LA SEXUALIDAD

XV LAS MENTIRAS

XVI LOS CAPRICHOS

XVII LAS DROGAS

XVIII NUESTROS HIJOS Y LOS ESTUDIOS

XIX LOS ENEMIGOS DEL ESTUDIO

XX EL EMPLEO DEL TIEMPO LIBRE

XXI EL JUEGO Y LOS JUGUETES

XXII ESCENAS TÍPICAS DE FAMILIA

XXIII VALORES HUMANOS

 

 

.                                 NOTA FINAL DE LA OBRA

 

Mi agradecimiento sincero por haberme permitido caminar junto a usted durante este trayecto. Con seguridad, el paisaje que vislumbra ahora es más esperanzador que aquel que tenía delante cuando nos encontramos por primera vez.

 

Como habrá observado, aunque se trata de una lectura comprensible y amena, resulta a la vez compleja y densa, pues a medida que avanza con la intención de recoger información para educar mejor, cae inevitablemente en la cuenta de cómo usted mismo fue educado, aspecto imprescindible para reformar aquellos comportamientos suyos en los diferentes campos que a usted mismo no le gustan y cuya influen­cia en sus mensajes es indudable. Cuando conozca estas cuestiones y más aún, cuando las haya modifica­do, estará en la mejor disposición de vivirlo, de compar­tirlo y de transmi­tirlo. De no ser así, transmitirá igualmente, pero lo que usted es y lo que conoce, no puede ser de otro modo.

 

Estoy convencido de que aquellas frases del estilo de "a nosotros nadie nos ha enseñado a ser padres", y que manifiestan muchísimos que ya lo son, habrán encontrado en esta obra un valioso material, que unido a su natural inquietud por ser los mejores padres y educadores posibles, habrá cubierto sin duda parte de esa parcela.

 

Quiero decir además, que en esta obra está presente especialmente lo práctico, lo útil, de manera que cada una de sus páginas sirva realmente al propósito para el que está escrita, que no es otro, que el responder a las expectativas de quien desea tener en sus manos una herramienta valiosa para educar de modo integral; desde qué juguete comprar a qué valores vivir y transmitir, o cómo afrontar situacio­nes tan cotidianas de familia, y a veces tan preocu­pantes, como qué hacer con un chico caprichoso o mentiroso, cómo administrar la televisión, cómo educarle para una sexualidad sana, (en qué momento y de qué forma hacerlo), los problemas escolares, unas bajas califica­ciones, cómo organizar el tiempo libre, las drogas, etc.

 

Si su intención era la de coordinar grupos de trabajo de tipo diverso, habrá encontrado igualmente muchos ejercicios, que bien directamente o modificados en lo conveniente, podrá aplicar con éxito.

 

Su lectura es de gran utilidad para todos aquellos que deseen desarrollar más plenamente su personalidad y sus funciones en la vida ordinaria, y es evidente, que para todos los que deseen aportar su cuota parte a la sociedad en que viven y contribuir con ello a mejorarla.

 

Reciba todo mi afecto y esperanza

 

                                                     Nicomedes Naranjo

 

 

 

 

 

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